
Fidel Castro no fue solo un hombre para los cubanos. Quienes lo conocieron cuentan historias, simples en su mayoría, pero con la amplitud emocional suficiente para estremecer a quien la escucha. Esas vivencias, más que anécdotas resumidas, encierran las mayores expresiones de admiración que un hombre pueda desear, especialmente cuando se habla de un hombre tan querido como el líder cubano.